mi mujer y mi caballo tequila

Mary Flip, una mujer que el pasado 2 de noviembre cumplió 101 años, compartió, en única, su misterio mucho más apreciados para vivir, “el tequila”.

Con una fuerte historia, Flip cuenta que nació en Illinois, en USA, ahora los 15 años, perdió a su madre ahora su hermana. Esto le motivó a mudarse a México, una vez cumplida la mayor parte de edad.

Etiquetado con la historia de historia legendaria: cien% Agave

El tequila de genera al fermentar los azúcares del agave, pero estos azúcares tienen la posibilidad de estar mezclados con otros tipos.

No obstante, por ley, un tequila etiquetado cien% Agave no añade azúcares que procedan de fuentes extrañas al agave al desarrollo de fermentación.

Gastronomía en la Ruta del Tequila

Ruta del tequila

Una parte de comprender la civilización y también idiosincrasia de los pueblos, es asimismo saber su comida.

tequila

En el viaje por la Ruta del Tequila lograras maravillarte con las exquisiteces de la región de Jalisco. Revela ahora, los más destacados sitios para comer en los pueblos que conforman este circuito turístico:

Sueños del granero

, es en este momento el spa, un espacio con vibra sosiega y jacuzzis sutilmente alumbrados para tomar un té tras consentirse con un masaje así sea holístico, de relajación o ciertas proposiciones únicas que Hacienda Sepúlveda tiene como “Las exquisiteces del sentir”, un masaje con texturas, semillas y calor. Finalmente es una delicia terminar el día en el spa tras recorrer los terrenos de la hacienda a caballo en compañía de Alfredo, el amabilísimo caballero, o de haber gozado de una cata de quesos (hay que rememorar que Lagos es una cuenca lechera esencial) y tequilas en el área para picnic donde la mesa está llevada a cabo de un fresno enorme que al caer no desearon transformar en leña eligieron homenajear transformándolo en la mesa y las bancas del jardín.

En el momento en que viajo duermo con las cortinas abiertas ahora ocasiones con alguna ventana para poder ver de qué forma cambian los colores de un día para otro y dejar que entren los sonidos -siempre y en todo momento tan únicos- del amanecer. Conque desde la cama, cubierta con un edredón muy, muy blanco, veía de qué forma modificaban los tonos del cielo y aguardé a que cantase el gallo mientras que recordaba a los vaqueros retando la montaña a lo largo del día y aquella fotografía mental que hice de su silueta cortando el horizonte durante la noche; recordé asimismo la cremosidad de los quesos que comí sobre un fresno, el acueducto que recorrimos a caballo y las preciosas vistas que la zona proporciona a quien se adentra en la magia de las haciendas de Lagos de Moreno.

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