impuesto sobre el alcohol y bebidas alcoholicas tequila

“En el momento en que tú tomas una copa de Johnny Walker o Don Julio prácticamente la mitad de lo que andas pagando es impuesto”, afirma Erik Seiersen, directivo general de Diageo México, frente a la amenaza de cualquier idea del Congreso mexicano para acrecentar el pago de impuestos a bebidas alcohólicas. Subir los impuestos a bebidas alcohólicas, advierte, no solo encarecería el valor a los usuarios finales, sino promovería mucho más el contrabando y afectaría a la recaudación del gobierno. «Precisamente México precisa recaudar mucho más, pero no mediante mayores tasas, sino más bien de terminar con toda la informalidad, con la evasión que hay», afirma en entrevista el director ejecutivo de Diageo México, una de las compañías de bebidas alcohólicas mucho más enormes de todo el mundo, con fabricantes como Johnnie Walker, Buchanan’s, Smirnoff, Zacapa, Guinness y Don Julio. La informalidad en las bebidas alcohólicas en México equivale a 36% del mercado total, según información del Senado de la República. Esta informalidad incluye compras transfronterizas, contrabando y bebidas adulteradas, que suman prácticamente 17 millones de cajas en el mercado no regulado, lo que hace una pérdida en recaudación para el gobierno de sobra de 6,000 millones de pesos por año. Para Seiersen, la solución no es subir la tasa impositiva. «No nos quejaremos pues comprendemos que es requisito este género de colectas para respaldar anomalías de la salud similares con el alcohol, pero mucho más impuestos lo único que producirá es recaudar menos y producir contrabando.» La situación se dificulta frente a la disminución de hasta 80% en los impuestos que se aplican en venta de bebidas alcohólicas en USA, medida que entró en vigor el 1 de enero de 2018, tras aprobarse el 22 de diciembre pasado en el Congreso de EU la Ley de reducción de impuestos (Tax Cuts and Jobs Act). A partir del año vigente, la tasa de impuestos en EU va a ser dependiendo del volumen que se comercialice y por el momento no es un tributo fijo de 13.5 dólares americanos por galón, como ocurría antes. Mientras que, a México en todos y cada botella se le cobra 16% de impuesto al valor añadido (IVA) y sobre ese precio se le cobra un 53% de impuesto particular sobre producción y servicios (IEPS) agregada. De ahí que, el directivo reitera que que lejos de parar el contrabando y desincentivar el consumo de alcohol mucho más impuestos tendrían el efecto opuesto. «No tenemos ganas que gaste mucho más la multitud, deseamos que gaste responsablemente alcohol legal y alcanzable.» De latrocinios de trenes y corrupción La amenaza de sobra impuestos no es la única. Justo en el mes de diciembre del 2017, Diageo padeció el hurto de un tren con cargamento de sus artículos que viajaba de Córdoba, Veracruz, hacia la Localidad de México. Frente al reclamo a las autoridades, la contestación fue que se debía a la pobreza, a la multitud necesitada y también, aun, a la seguridad privada de la compañía deficiente.

“Nos encontramos muy molestos por la corrupción, la criminalidad que hay en el país y la carencia de Estado de Derecho”, se protesta Erik Seiersen. “Debemos charlar de esto y no tener temor.”

¿Fiscalizar 700 negocios o 800 mil?

En el esquema tributario de hoy, el IEPS se cobra durante toda la cadena producción, distribución y venta de bebidas alcohólicas, lo que supone que el SAT ha de estar atento a eso que hacen miles de comprometidos. En la iniciativa de modernización del IEPS esto asimismo cambiaría: “El impuesto se pondría en primera mano, o sea, que se cobraría de manera directa a los productores y también importadores. De esta manera, para Hacienda sería un trabajo considerablemente más simple”, afirma el presidente de Andivyl y Anam.

José Heraclio de Lucas, directivo general de AIRABAC, coincide en que el impuesto de primera mano sería la manera más óptima de realizar eficaz la recaudación del IEPS.

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