Hola desde la Ciudad de México – Una Noche Relajante en Coyoacán

Anoche, después de nuestro gran primer descubrimiento de la Ciudad de México, tuve un par de horas de descanso antes de que Vanessa y su mamá me llevaran a una de las zonas más pintorescas de la ciudad: Coyoacán, un área ubicada al sur del centro de la ciudad. El tráfico para llegar allí, como se puede imaginar, fue absolutamente increíble: calles de 4 carriles sin marcas, gente entrando y saliendo entre los autos a su antojo, camiones cruzando justo en frente de nosotros con solo unos milímetros de sobra… Afortunadamente lo hicimos sin un rasguño y finalmente llegamos a nuestro destino: la zona colonial bien conservada de «Coyoacán», cuyo nombre significa literalmente «Lugar de los Coyotes». Efectivamente, en el centro del Jardín Centenario hay una gran fuente con dos coyotes.

Coyoacán es una de las zonas más históricas de la Ciudad de México y hace casi 5 siglos, Hernán Cortés, el conquistador de México, y su amante indígena «La Malinche» pasaron mucho tiempo aquí. Hoy en día toda la zona está llena de cafés, restaurantes y bares, y hay una variedad de mercados de artesanías y alimentos para visitar. Tres personalidades famosas tuvieron sus casas aquí y los tres edificios se han convertido en museos. La casa del muralista más famoso de México, Diego Rivera, se ha convertido en un museo. Su ex esposa, Frida Kahlo, también vivió en Coyoacán y pasó la mayor parte de su vida en esta casa y finalmente murió aquí. Su ex esposo Rivera donó la casa al público en 1955, poco después de la muerte de Frida. León Trotsky, el revolucionario ruso, también vivía en una casa en la zona de Coyoacán después de haber vivido con Diego Rivera y Frida Kahlo. Trotsky invirtió grandes esfuerzos para asegurar su casa a prueba de seguridad para protegerlo de los asesinos de Stalin, pero en mayo de 1940 su casa fue atacada y ametrallada durante veinte minutos. Luego, 3 meses después, Trotsky fue herido de muerte después de haber sido apuñalado con un picahielos.

Entonces, Coyoacán tiene algunos datos históricos bastante interesantes para ofrecer. Nos sentamos en un pintoresco café al lado del Jardín Centenario y tomamos algunos bocadillos. Disfruté una crepa con una variedad de almíbares como fresa, mango y arándano. Nos acompañaron la mejor amiga de Vanessa, a quien conoce desde que tenían 12 años, y su novio, un sociólogo. Había mucho ruido: música en vivo que venía de detrás de nosotros en el restaurante, del restaurante de al lado y de los músicos callejeros que se detenían justo en frente de nuestra mesa. Las ciencias sociales siempre me han interesado mucho, así que aproveché la oportunidad de hablar con un sociólogo. Tuvimos una conversación muy interesante sobre lo difícil que es encontrar un trabajo en su campo bajo un gobierno que tiene una agenda «neoliberal». Según él, las ciencias sociales no están muy bien financiadas en México, pero se dedica mucho financiamiento a universidades privadas para proyectos de ingeniería y ciencia. También me dio un resumen rápido de los partidos políticos de México, muy interesante ya que se acercan las elecciones nacionales el 2 de julio de este año. Después de nuestra animada discusión volvimos a descansar para mañana otro gran día de descubrimientos.

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